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Presentación

cartel del festival, descarga el cartel en formato pdf, en ventana nuevaLa undécima edición del Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza se propone ilustrar las relaciones entre música y poder por medio del mecenazgo artístico durante la Edad Moderna. A lo largo de la historia, y en especial a partir del siglo XV, la práctica del mecenazgo -entendida generalmente como patrocinio financiero- estuvo muy extendida y proporcionó el sustento a muchos e importantes artistas, que pudieron desarrollar su labor gracias al apoyo de un generoso mecenas. El mecenazgo de las artes siempre ha sido fundamental en la creación artística y obras como la gran pirámide de Giza, el Taj Majal de India, el descubrimiento de América, la Piedad de Miguel Ángel o las Meninas de Velázquez no existirían sin el mecenazgo.

En el ámbito de la música casi todos los compositores importantes de la historia sirvieron, en algún momento de sus vidas, a la sombra del poder. Miembros de la corte, la nobleza o la iglesia potenciaron la actividad musical como una manifestación más de su riqueza y como un símbolo de su estatus y distinción. Frente al importante conocimiento que ya tenemos del mecenazgo eclesiástico, materializado fundamentalmente a través del establecimiento de capillas de música adscritas a instituciones religiosas, aún se sabe poco del mecenazgo cortesano, nobiliario y civil. Algunos nobles y clérigos de influencia instituyeron y dotaron conjuntos de músicos en sus palacios y capillas, de forma estable o esporádica (Casas de Osuna y Medina-Sidonia, por ejemplo). Hay ejemplos muy cercanos de capillas de música privadas, como la de Mendo de Benavides (Conde de Santisteban) en Castellar, Francisco de los Cobos (Comendador de León y Adelantado de Cazorla), en la Sacra Capilla de El Salvador de Úbeda y el baezano Gutierre González (Tesorero Apostólico de León X) en la Santa Capilla de San Andrés de Jaén.

El mecenazgo también se ejerció con el pago de la edición de libros impresos de música, que iban dedicados a los comitentes. El Delphín de Música (1538) de Luis de Narváez fue dedicado al citado Cobos, y el Libro de Cifra Nueva (1578) de Luis Venegas de Henestrosa iba dirigido a Diego Tavera, Obispo de Jaén. Curiosamente, ambos libros contienen adaptaciones para vihuela y teclado de obras de autores contemporáneos, quizá con la idea de ser útiles en la formación musical de sus patronos. El coleccionismo de instrumentos y partituras por parte de algunas familias nobles confirma efectivamente la existencia de una práctica musical muy extendida entre la clase aristocrática. Bajo este sistema de mecenazgo subyacía la idea renacentista que identificaba las artes como espejo del poder y la música como elemento fundamental en la formación ideal de reyes y príncipes, tal y como explicó Baldassare Castiglione en su célebre libro El Cortesano (1534). Un caballero perfecto del Renacimiento, como Benavides, Cobos o González, debía ser tan experto en las armas como en las letras y saber tañer, además, algún instrumento musical. Úbeda y Baeza contaron con una poderosa clase nobiliaria, de la que dan cuenta los numerosos palacios e iglesias que aún se conservan. Sin ir más lejos, los dos auditorios que sirven de sede al Festival fueron fundaciones de carácter privado: la Capilla del Hospital de Santiago de Úbeda fue dotada por Diego de los Cobos (Obispo de Jaén), mientras que la Capilla de San Francisco de Baeza fue instituida por Diego Valencia de Benavides (yerno del III Duque de Medina-Sidonia). La temática del mecenazgo artístico-musical hace que esta edición del Festival presente una mayor vinculación con la dimensión histórica de ambas ciudades.
 
Los cinco ciclos de conciertos y la serie de actividades paralelas exploran los distintos ámbitos de mecenazgo musical, que confluyen simbólicamente en la boca del instrumento de cuerda que sirve de imagen a esta edición. Siguiendo con la línea de recuperaciones históricas impulsada desde el Festival, se incluyen varios programas de estreno a cargo de artistas de reconocido prestigio a nivel internacional y de jóvenes promesas nacionales en el campo de la interpretación.

El primer ciclo se abre con la Orquesta Barroca de Sevilla, cuyo programa se centra en la producción de Domenico Scarlatti y la relectura orquestal que de su obra hizo el músico inglés Charles Avison. Scarlatti fue uno de los músicos preferidos en la corte madrileña en la primera mitad del siglo XVIII. Por medio de este concierto el Festival quiere sumarse a la celebración scarlattiana que la gran mayoría de festivales internacionales han festejado a lo largo de 2007, en el que se conmemora el 250 aniversario de la muerte del compositor napolitano.

Sin lugar a dudas, uno de los momentos estelares de la presente edición tendrá lugar con el concierto de A Capella Portuguesa, que interpretará obras polifónicas inéditas de Manuel Leitão de Avilés (1630) recuperadas por Owen Rees. Gracias a la colaboración de la Fundación Medinaceli, dicho concierto presenta el aliciente añadido -y único- de tener lugar en la Sacra Capilla de El Salvador, institución para la que el compositor portugués trabajó. La Sacra Capilla fue una fundación privada del ubetense Francisco de los Cobos, Secretario de Estado de Carlos V. Les Sacqueboutiers de Touluse y La Caravaggia, por su parte, presentan una escogida selección del repertorio instrumental escuchado por Francisco Gómez de Sandoval, Duque de Lerma, valido de Felipe III y creador de una magnífica colección de libros de música para su Colegiata de San Pedro en Lerma. Con la dotación de capillas musicales en sus respectivas fundaciones, Cobos y Gómez de Sandoval, dos de las personalidades más influyentes y poderosas de su época, reflejaron a la perfección un mismo programa ideológico en el que la música era considerada como una manifestación más de la ostentación del poder.

Otros conciertos exploran la presencia de la música en el ambiente privado de los palacios nobiliarios a lo largo de tres centurias. El Cortesano presentar un programa monográfico con la música vocal e instrumental que el vihuelista granadino Narváez dedicó en 1538 a Cobos, su patrón y mentor, y que plasma a la perfección los ideales de la nueva cultura humanista del Renacimiento. El concierto de la Camerata Iberia descubre el repertorio profano en castellano de principios del siglo XVII copiado en un manuscrito recientemente descubierto y que estuvo en poder de los Marqueses de Peñaflor en Écija (Sevilla). Finalmente, el programa de los Solistas de la Compañía Teatro del Príncipe, centrado en la música de cámara practicada en la corte de los Duques de Osuna, subraya el papel decisivo jugado por la nobleza española en la introducción del repertorio internacional dentro la Península. En este concierto se interpretará una obra poco conocida de Haendel, copiada en un manuscrito de arias y cantatas italianas de la Duquesa de Osuna.

El omnipresente mecenazgo de la iglesia, sin lugar a dudas el mayor patrón de la música hasta el siglo XIX, queda testimoniado en otros dos conciertos. El programa del Coro Barroco de Andalucía se configura en torno a la producción policoral de Juan Gutiérrez de Padilla, compositor malagueño activo en México que es considerado uno de los más brillantes compositores del barroco hispanoamericano. El prestigioso Ensemble Elyma profundizará precisamente en el repertorio de las catedrales americanas a través de una selección de villancicos procedentes de México y Bolivia. Pocos directores han contribuido como Gabriel Garrido a interpretar y difundir este repertorio, tan desconocido como fascinante. Ambos programas han sido concebidos expresamente para su presentación en el Festival.

Otro acontecimiento de interés tendrá lugar en la Iglesia de San Andrés de Baeza y tendrá como principal protagonista al órgano construido hacia 1790, y objeto de una recientemente restauración por Gerhard Grenzing dentro del proyecto "Andalucía Barroca" de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. Se trata del instrumento histórico mejor conservado de la provincia de Jaén, en la que los acontecimientos de la Guerra Civil arrasaron con un rico patrimonio de órganos históricos de los siglos XVII al XIX. La recuperación de este instrumento es un acontecimiento de gran trascendencia y el Festival ha querido contribuir a la culminación de este proceso con dos conciertos que repasan la música hispana de tecla del Barroco (segundo ciclo 'Ars Organica').

El tercer ciclo, la música en los monumentos de Vandelvira, rinde homenaje a esta figura esencial para la cultura artística de Jaén por tercer año consecutivo. Además de restituir el valor sonoro a los espacios arquitéctónico de Vandelvira, este ciclo cumple con uno de los objetivos fundamentales del Festival: el apoyo y promoción de grupos jóvenes con la Capilla Vandelvira a la cabeza, formación surgida al abrigo del propio Festival. Este año el ciclo Vandelvira se amplía numérica y geográficamente, al incluir un nuevo escenario en Villacarrillo que se suma a los ya existentes en La Guardia, Jaén, Sabiote, Cazorla y Huelma. El Festival concluye con otros dos ciclos que, a su vez, ilustran otro gran espacio de consumo musical: la ciudad. Con sus pasacalles de ambientación renacentista por el casco histórico de ambas ciudades, La Danserye recupera un repertorio perdido, interpretado al aire libre en fiestas, banquetes y celebraciones populares. Los conciertos didácticos, que cumplen este año su sexta edición, permitirán que los alumnos de educación secundaria de Úbeda, Baeza y otras poblaciones de la comarca asistan al atractivo espectáculo Ecos del templo y de la corte.

Frente al carácter eminentemente divulgativo de los conciertos didácticos se celebrará en la Universidad Internacional de Andalucía, sede "Antonio Machado" (6-9 de diciembre) un curso especializado en investigación musical y en el que musicólogos e intérpretes abordarán el estudio de la música en la Edad Moderna en relación con los centros de poder que la generaron, auspiciaron y conservaron. Este curso, titulado "A la sombra del poder. Música y mecenazgo en Andalucía (ss. XVI-XVIII)", estará dirigido por Javier Suárez-Pajares, Profesor de la Universidad Complutense de Madrid. Con sus veintiún conciertos en doce espacios distintos y más de una veintena de obras en primera interpretación moderna el Festival 2007 aspira a convertir Úbeda y Baeza en una fiesta musical durante los meses de noviembre y diciembre.

La presente edición viene acompañada de otra magnífica noticia, como es la incorporación del Festival, desde el pasado 19 de mayo, a la Red Europea de Música Antigua (REMA), una asociación creada en 2000 con apoyo de la Unión Europea y que aglutina a los mejores festivales de música antigua del continente. El Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza es el primer festival andaluz y el quinto festival español en ser admitido dentro de la REMA, a la que se accede tras un análisis de la programación de las últimas ediciones. El ingreso del Festival resulta particularmente oportuno en este 2007, en el que se celebra el cincuentenario del Tratado de Roma (1957) que suscribieron seis potencias europeas y que dio existencia a la Comunidad Económica Europea. En esta nueva etapa, el Festival necesita seguir contando con el apoyo de las instituciones y del público para mantener el sueño de estar en Europa.


Javier Marín López
Director del Festival

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